Por qué un plan anual
La charla aislada no mueve la aguja. La estructura sí.
Los datos de SENDA en su Décimo Tercer Estudio Nacional de Drogas en Población
Escolar muestran prevalencias relevantes en consumo de alcohol, marihuana y, con
preocupación creciente, vapeadores y benzodiazepinas sin receta. Frente a esa
realidad, el efecto de una charla suelta de noventa minutos es marginal: se olvida
antes del semestre siguiente.
Un plan anual cambia la lógica. En vez de un evento, instalamos una conversación
sostenida con estudiantes, apoderados y equipo docente. Trabajamos sobre factores
protectores —vínculos, autorregulación, criterio para decidir— y reducción de
riesgo en aquellos que ya están expuestos. No prometemos un colegio impermeable a
las sustancias, porque eso sería irresponsable; sí entregamos una comunidad
escolar mejor preparada para detectar, contener y derivar.
La Ley 20.536 sobre Violencia Escolar y el Decreto N°383 que aprueba la Política
Nacional de Convivencia Escolar piden a los establecimientos planes de gestión
actualizados y articulados. El programa de KREN se enchufa a esos instrumentos:
no compite con ellos ni los duplica, los completa con la dimensión preventiva
específica que el equipo de convivencia muchas veces no tiene tiempo ni
especialización para desarrollar.