Programa anual

Un plan estructurado para los 12 meses del año académico.

Calendario por nivel, talleres a apoderados, capacitación docente y reportería trimestral. Diseñado para integrarse al Plan de Gestión de Convivencia, no para sumarse en paralelo.

Una charla suelta de 90 minutos, por bien intencionada que esté, deja huella corta. Antes del próximo semestre se diluye en la rutina escolar y los estudiantes vuelven a quedar expuestos a las mismas presiones, con las mismas herramientas. Por eso en KREN trabajamos con planes anuales: no porque sea más comercial, sino porque la evidencia en prevención escolar es bastante clara al respecto. La conversación sostenida supera al evento aislado.

Un plan anual no es un calendario relleno de actividades. Es una arquitectura: cada sesión se conecta con la anterior y prepara la siguiente. Estudiantes, apoderados y equipo docente reciben mensajes coherentes durante el año, en lugar de iniciativas paralelas que muchas veces se contradicen. Esa coherencia es la que termina fortaleciendo factores protectores —vínculos, autorregulación, criterio para decidir— y reduciendo el riesgo en quienes ya están expuestos a alcohol, marihuana, vapeadores u otras sustancias.

Tres trimestres, cuatro audiencias, un solo hilo conductor.

01 Marzo a mayo · Diagnóstico y línea base Reunión inicial con dirección y equipo de convivencia, levantamiento de antecedentes, ajuste del plan al PEI y primer encuentro con apoderados para presentar el programa.
02 Junio a agosto · Trabajo con estudiantes Talleres por nivel —de 5° básico a IV medio— con metodologías activas: dramatizaciones, casos reales, dilemas éticos. Capacitación a profesores jefes en paralelo.
03 Septiembre a noviembre · Profundización y cierre Segundo ciclo con estudiantes, segundo taller a apoderados, sesión de cierre con equipo docente y entrega del informe anual a dirección y sostenedor.
04 Reportería trimestral Cada trimestre entregamos un reporte ejecutivo con cobertura, asistencia, indicadores cualitativos y casos derivados a la red. Sirve para dirección, sostenedor y rendición ante el sponsor cuando lo hay.

Contenido distinto en cada ciclo escolar.

No tiene sentido entregar el mismo material a un niño de 5° básico y a un estudiante de III medio. La maduración cognitiva, el contexto de pares y la exposición real a sustancias son distintos. Adaptamos contenidos, lenguaje y dinámicas en cada nivel.

5° y 6° básico · Habilidades de base

Autoestima, manejo emocional, presión de grupo y toma de decisiones. Trabajamos con cuentos, juegos de rol y conversación guiada. El consumo aún no es el foco; la base sí.

7° y 8° básico · Primeros contactos y mitos

Información veraz sobre alcohol, tabaco y vapeadores. Desmontamos mitos frecuentes y trabajamos habilidades para sostener una decisión propia frente al grupo. Aquí ya se nombran las sustancias por su nombre.

I y II medio · Riesgo real y autocuidado

Marihuana, alcohol, benzodiazepinas sin receta, mezclas peligrosas. Casos reales y dilemas que los estudiantes reconocen como propios. Foco en autocuidado y en cuidar al amigo que está en riesgo.

III y IV medio · Transición y vida adulta

Consumo problemático, contextos universitarios, vida laboral, conducción y alcohol. Conversación más adulta, sin bajadas moralizantes, con foco en decisiones informadas para la etapa que viene.

Un informe que sirve para dirección, sostenedor y sponsor.

01

Cobertura

Estudiantes alcanzados por nivel, asistencia de apoderados a cada taller y participación del equipo docente en las capacitaciones.

02

Casos gestionados

Número de situaciones detectadas, entrevistadas y derivadas a la red comunal o a atención clínica privada, con resguardo total de identidad.

03

Evaluación cualitativa

Lectura del clima preventivo del establecimiento, fortalezas y zonas a reforzar para el año siguiente. Insumo directo para el Plan de Gestión de Convivencia.

Lo que preguntan las direcciones.

¿Cuántas sesiones tiene un plan anual?
Entre 18 y 28 sesiones por año académico, distribuidas en estudiantes (por nivel), apoderados y equipo docente. La cantidad exacta depende del tamaño del colegio, de los niveles que se trabajen y del calendario escolar disponible.
¿Desde qué nivel se puede empezar?
Recomendamos comenzar el trabajo formal desde 5° básico, adaptando lenguaje y dinámicas a la edad. En enseñanza media el contenido se profundiza con casos reales, presión de grupo y autocuidado en contextos sociales propios de la etapa.
¿Qué resultado se mide al cierre del año?
Reportamos cobertura por nivel, asistencia de apoderados, casos detectados y derivados, y evaluación cualitativa del equipo docente. No medimos prevalencia de consumo —eso requiere instrumentos epidemiológicos como los de SENDA—, sí medimos cumplimiento del plan e impacto preventivo del trabajo realizado.
¿Se articula con el Plan de Gestión de Convivencia?
Sí. El plan anual de KREN se diseña expresamente para complementar el Plan de Gestión de Convivencia que exige la Ley 20.536 y el Decreto N°383. No reemplaza al equipo de convivencia ni se solapa con su trabajo: aporta la dimensión preventiva específica que muchas veces ese equipo no alcanza a desarrollar.
¿Quién facilita las sesiones?
Psicólogos y psicólogas con formación específica en consumo problemático y trabajo con adolescentes. No usamos monitores rotativos ni voluntarios sin especialización: la calidad de la facilitación es el factor que marca la diferencia entre un taller que se recuerda y uno que se olvida.

Diseñemos el plan para tu colegio.

Te respondemos por WhatsApp con una propuesta de plan anual ajustada al PEI, al calendario académico y a la realidad de tu comunidad escolar.

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